C. Proteinas.
Son las encargadas de formar y reparar tejidos. Su ausencia se traduce
en reducción de la masa muscular, aumento de lesiones articulares y uñas
quebradizas.
Están compuestas por aminoácidos, de los cuales existen aproximadamente
20 o 21 diferentes. De éstos, el cuerpo es capaz de producir algunos a
partir de otros, a excepción de ocho que son imprescindibles y deben ser
ingeridos en la alimentación. Por lo tanto, mientras más aminoácidos esenciales
tengan los alimentos, mayor valor biológico tendrán. La carne animal,
la leche, los huevos y el pescado entregan proteinas de primera calidad,
mientras que las legumbres y los cereales entregan de segunda (esto no
significa que sean inútiles).
Las
proteinas son de difìcil asimilación y no generan energía inmediata. Su
ingesta excesiva no está excenta de riesgos y tampoco es recomendable
ingerir una gran cantidad en una sola comida (es decir, no se saca nada
con comerse una vaca en el almuerzo).
Un deportista durante la fase de entrenamiento destruye sus tejidos.
Para repararlos, debe ingerir un aporte mayor de proteínas (algo así como
el 15% de la ración calórica diaria) y sobre todo a partir de alimentos
con un valor biológico elevado. Ejemplos adicionales a los ya señalados
son el atún, quesos, lentejas, pollos, nueces, avellanas, almendras y
la carne de soya.
Generalmente, en montaña se ingieren muy pocas proteinas, o nada, debido
en parte porque los alimentos que las proveen son de difícil transporte
(huevos), embalaje impropio (tarros) y de rápida descomposición
(carnes).
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