F. Vitaminas.
Son sustancias con función reguladora del organismo. Son componentes
esenciales de la alimentación porque, pese a que son imprescindibles,
el organismo no las puede sintetizar. En ocasiones pueden obtenerse a
partir de un precursor que, por lo general, ha de formar parte de la dieta.
La falta de determinadas vitaminas suele originar trastornos característicos
o enfermedades carenciales que pueden llegar a ser muy graves, como lo
muestra la imagen en rayos X de un niño que padece raquitismo por
una seria deficiencia de Vitamina D.
En montaña, las más importantes son la E (relacionada con la
piel), A (regula el nivel hidrosódico), la D (relacionada con la vista
y los rayos ultarvioleta) y la B (involucrada en la transformación
de la energía).
La
exposición a grandes altitudes está asociado con un incremento
en la oxidación del organismo, es decir, y disculpen lo técnico
de la explicación, en un aumento en la producción de los
radicales libres. Esto se debe al incremento de la luz ultravioleta, a
la baja presión atmosférica y al aumento del metabolismo
del cuerpo. Este efecto puede controlarse con una ingesta adecuada de
Vitamina E.
Los mayores esfuerzos físicos obligan a comer más y eso
conlleva un incremento en los procesos involucrados en la transformación
de la energía. Por lo tanto, podría esperarse que también
debiera incrementarse la ingesta de Vitamina B.
También se ha insinuado que la Vitamina C es útil como
un nutriente antioxidante con muchos beneficios a grandes altitudes. Sin
embargo, para ser efectiva, tendría que ingerirse en dosis tales
que comenzarían a aparecer efectos secundarios indeseables.
Existe la tendencia a consumir suplementos vitamínicos en expediciones
con gran desgate físico. Pero, en verdad, aún hoy no hay
suficientes estudios que permitan saber como y cuando reforzar la ingesta
de vitaminas para un mejor desempeño en las actividades al aire
libre.
Por lo tanto, por ahora, se recomienda que las dosis deban al menos
calzar con las recomendaciones de una vida sana en condiciones normales.
Además, si la dieta de altura es balanceada e incorpora todos los
nutrientes en la proporción adecuada, no debería haber problemas
ni sería necesario incorporar suplementos vitamínicos especiales.
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