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En 1994, tuvo una conversación con el entonces Presidente de la Federación
de Andinismo de Chile, Alfredo Huerta, el cual había sido compañero
de colegio de su padre. Con la suficiente confianza como para exponerle
sus inquietudes, Andrea recibió el consejo de tomar algún curso básico
de Montaña que le permitiría ver que tan adentro llevaba la inquietud.
Con tal recomendación y con la seguridad que su padre no le fomentaría
el gusto por el Andinismo, Andrea reunió fuerzas y llegó sola al Campus
Oriente de la Universidad Católica donde
Claudio Lucero impartía sus clases de Montañismo. Tras escucharla atentamente,
el experimentado instructor le recomendó inscribirse en la Escuela de
Montañismo de la UC, en Santa Rosa de las Condes.
De más esta decir que aprobó el curso y enganchó totalmente con los
principios y valores de la disciplina. Continuó perfeccionándose y se
alistó en los registros de la Rama de Montañismo de dicho Club.
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Así, con el paso de los años, fue ascendiendo varias montañas clásicas
en los Andes: La
Campana, el Provincia, el Volcán
Chillán Viejo, el Pintor, la Leonera, el Puntiagudo, el Nevado de
Olivares, el Lascar, el Retumbadero Alto y la Placa Roja. También visitó
la Cordillera Blanca en Perú y llegó a la cumbre de los Nevados Pisco,
Urus
e Ishinca.
Además, hizo intentos al Llullaillaco,
el Cuerno Blanco, el Volcán San José, el Aconcagua,
el Volcán Maipo, La
Paloma y el Punta Negra, lo que no deja de ser destacable dado el
poco tiempo que lleva practicando el Montañismo.
Laboralmente, supo combinar tanto sus habilidades en el campo del Diseño
como en las actividades al aire libre. Su práctica la realizó mejorando
el vestuario de Nómade y después se desempeñó como Monitora part-time
en Vertical, pero
su sueño sigue siendo dedicarse al diseño de trajes y zapatos.
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