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Como
primera etapa antes de irse al sur de nuestro país, subió
el Parinacota
en una expedición de la Universidad de Chile. Cuando regresó
se encontró con que su familia se había enterado de su abandono
y debió afrontar momentos difíciles.
Aún así, se fue a Cohaique y participó en un curso
de montañismo-kayac que duró tres meses. Después,
en 1996, el Aconcagua,
montaña que subió acompañada de sus amigos de la
Universidad de Chile. De regreso en Santiago, escala "El Jote"
en la Pared Sur de San Gabriel, "Reptiles" en la Pared
Grande de Yerba Loca y "Concierto para Bongs" en la Punta
Zanzi.
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El éxito la motiva a intentar cosas mayores y, junto con Romualdo
Moreno y Leo Aguilera, se va a la Cordillera Real de Bolivia y escala
en cinco semanas el Illimani,
el Huayna
Potosi, el Pequeño Alpamayo y el Condoriri.
En este cerro tuvo una experiencia difícil. Estando sola en una
sección mixta de roca y hielo, se le soltó un grampón
y se las vió en duros aprietos por subir y tratar de estabilizarse.
Seis meses más tarde, en enero de 1997, su objetivo fue la Torre
Norte del Paine por la ruta "Monzino", pero tuvo que devolverse
50 metros debajo de la cumbre debido al mal tiempo.
Santiago nuevamente. Ahora traba amistad con Vivianne
Cuq y Francisco Medina. Ellos
ya estaban planificando el Cho-Oyu pero no
había claridad acerca de los integrantes. Cristina sólo
escuchaba sin intervenir, pero se hicieron muy amigos y comenzaron a escalar
juntos habitualmente.
En Junio de 1997, se junta con varios montañistas, entre los
cuales estaban Patricia Soto, Rodrigo
Fica y Christian Cuq y visita la
Cordillera Blanca en Perú. Intenta el Nevado Caraz y luego realiza
el segundo ascenso chileno al Artesonraju.
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Regresa y se coloca a trabajar en el CEAL, Azimut
360 y también en Aventuras
Patagónicas. En 1998, visita tres veces el Aconcagua
como Guía y su desempeño es lo suficientemente bueno como
para ser invitada a trabajar en Alaska.
Permanece dos meses escalando cascadas de hielo y practicando esquí
de fondo, hasta que... tuvo un accidente.
Esquiando en un terreno abrupto, hizo una mala maniobra y la rodilla
se le esguinzó gravemente. El problema fue que para obtener asistencia
médica debió caminar por sus propios medios 13 terribles
kilómetros con la mochila al hombro, terminando de lastimar aún
más sus tendones.
Estuvo dos meses en reposo pero no había mejoría; ante
la falta de un diagnóstico claro, a fines de 1998 regresa a Chile
a tratarse la lesión. Además, le apuraba recuperarse porque
Vivianne Cuq ya le había notificado
oficialmente que estaba dentro del grupo que iba al Cho-Oyu
con fecha de partida Marzo de 1999. Con balbas, férulas, reposo
y un mes de kinesioterapia, logró sentirse mejor e incluso visitó
el Aconcagua,
el Tupungato,
el Volcán Chillán y el Ojos
del Salado antes de abordar el avión en una expedición
que le cambiaría su vida.
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