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Cristina Prieto (2/3)
Cristina Prieto
Cerveza Cristal

Cristina Prieto en Katmandú. Foto: Christian CuqComo primera etapa antes de irse al sur de nuestro país, subió el Parinacota en una expedición de la Universidad de Chile. Cuando regresó se encontró con que su familia se había enterado de su abandono y debió afrontar momentos difíciles.
Aún así, se fue a Cohaique y participó en un curso de montañismo-kayac que duró tres meses. Después, en 1996, el Aconcagua, montaña que subió acompañada de sus amigos de la Universidad de Chile. De regreso en Santiago, escala "El Jote" en la Pared Sur de San Gabriel, "Reptiles" en la Pared Grande de Yerba Loca y "Concierto para Bongs" en la Punta Zanzi.
Cristina Prieto en Perú. Atrás el Chacraraju. Foto: Txomin Matienzo
El éxito la motiva a intentar cosas mayores y, junto con Romualdo Moreno y Leo Aguilera, se va a la Cordillera Real de Bolivia y escala en cinco semanas el Illimani, el Huayna Potosi, el Pequeño Alpamayo y el Condoriri.
En este cerro tuvo una experiencia difícil. Estando sola en una sección mixta de roca y hielo, se le soltó un grampón y se las vió en duros aprietos por subir y tratar de estabilizarse. Seis meses más tarde, en enero de 1997, su objetivo fue la Torre Norte del Paine por la ruta "Monzino", pero tuvo que devolverse 50 metros debajo de la cumbre debido al mal tiempo.
Santiago nuevamente. Ahora traba amistad con Vivianne Cuq y Francisco Medina. Ellos ya estaban planificando el Cho-Oyu pero no había claridad acerca de los integrantes. Cristina sólo escuchaba sin intervenir, pero se hicieron muy amigos y comenzaron a escalar juntos habitualmente.
En Junio de 1997, se junta con varios montañistas, entre los cuales estaban Patricia Soto, Rodrigo Fica y Christian Cuq y visita la Cordillera Blanca en Perú. Intenta el Nevado Caraz y luego realiza el segundo ascenso chileno al Artesonraju.
Regresa y se coloca a trabajar en el CEAL, Azimut 360 y también en Aventuras Patagónicas. En 1998, visita tres veces el Aconcagua como Guía y su desempeño es lo suficientemente bueno como para ser invitada a trabajar en Alaska. Permanece dos meses escalando cascadas de hielo y practicando esquí de fondo, hasta que... tuvo un accidente.
Esquiando en un terreno abrupto, hizo una mala maniobra y la rodilla se le esguinzó gravemente. El problema fue que para obtener asistencia médica debió caminar por sus propios medios 13 terribles kilómetros con la mochila al hombro, terminando de lastimar aún más sus tendones.
Estuvo dos meses en reposo pero no había mejoría; ante la falta de un diagnóstico claro, a fines de 1998 regresa a Chile a tratarse la lesión. Además, le apuraba recuperarse porque Vivianne Cuq ya le había notificado oficialmente que estaba dentro del grupo que iba al Cho-Oyu con fecha de partida Marzo de 1999. Con balbas, férulas, reposo y un mes de kinesioterapia, logró sentirse mejor e incluso visitó el Aconcagua, el Tupungato, el Volcán Chillán y el Ojos del Salado antes de abordar el avión en una expedición que le cambiaría su vida.

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