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Historia del Everest (3/3)

Ariel


Cara Norte del Everest. Atrás, se alcanza a apreciar el LhotseCon los años, se abrieron muchas rutas nuevas (hoy ya existen 15), incluyendo la del Kanshung (americanos), la Arista Este (eslovenos), la Cara Norte (japoneses), el Corredor Norton (australianos), la Arista Noreste (japoneses)...
Luego, se escaló en invierno (Cichy y Wielicki), llegó el primer latinoamericano (Torres), el primer matrimonio (los Stremfelj), el primer descenso en parapente (Boivin), la primera expedición Sherpa (1991), el primer vivac en la cumbre (Tsering), etc.
Esta ingente actividad tuvo sus costos.
Cada año más montañistas llegaban a las distintas vertientes del Everest y trataban de convivir y no estorbarse en los sobrepoblados campamentos y en las rutas. Esto, sumado a las urgentes necesidades monetarias de los países que "poseen" el Himalaya, llevó a cobrar por escalar. Pero el flujo no se detuvo y definitivamente se les abrió el apetito a las Agencias de Turismo Estatales de Pakistán, China y Nepal, quienes, con el paso de los años, fueron incrementando tales monto hasta llegar actualmente a los US$ 70.000 para el Everest, en el período pre-monzónico por la ruta del Collado Sur.
Ubicación de Nepal, Tibet y ChinaY, tal como ha ocurrido en otras partes del mundo, cuando las opciones parecen estar agotadas... empiezan a surgir los records, es decir, hacer lo que ya se ha hecho pero más rápido y más alto. Por ejemplo, el ascenso más veloz por el Collado Sur lo tiene Kaji Sherpa, quien lo hizo en 1998 en 20 horas y 24 minutos, ida y vuelta, mientras que por la ruta del Collado Norte (algo más complicada que la anterior) lo hizo Hans Kammerlander en 1996 en 16 horas y 45 minutos, pero sólo ida. El más joven es Shambu Tamang con 16 años; el más viejo, Lev Sarkisov con 61 años y 3 meses. Más records y datos pueden encontrarse en nuestra hoja de Datos.
El último fenómeno de importancia que apareció en nuestra montaña es el de los grupos con guía. A medida que se hizo más fácil el acceso y más "dominado" el problema, surgió la idea de llevar a personas normales hasta la cumbre, por supuesto, acompañados de guías, porteadores, oxígeno y una cadena de seguridad apreciable. Pese a que los riesgos son enormes, a que no existe seguridad alguna de llegar a la cumbre y a que los precios por persona que cobran las diversas agencias son elevados (US$ 60.000), aún así, el negocio florece por la demanda.
Para finalizar, una reflexión.
Este lugar sólo es el más alto. Y nada más.
Pasar frío, hambre, miedo y abandonar la fría seguridad de la sociedad para llegar a él, puede parecer un sinsentido, un enorme despilfarro de energía, digno de emplearse en otra cosa. Pero sería bueno recordar que, haciendo oídos sordos a las anteriores objeciones y sólo dejándose guiar por sus cálidos corazones, cientos de individuos dieron su vida por tratar de hacer cumbre y todavía hoy, ahora, en este momento, muchas personas entregarían todo lo que tienen con tal de tener la más mínima oportunidad de llegar allí...
Quizás incluso usted, estimado lector.

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