Localizado a un costado del Glaciar Khumbu, reune cada año a
una verdadera cofradía de montañistas de todo el mundo con
un solo objetivo: ascender el Everest.
Posee la logística necesaria para permanecer tres meses sin necesidad
de abandonar la montaña dado que el período de aclimatación
es muy largo. Cocinas, baños, porteadores, médicos, periodistas,
investigadores y oficiales se reunen en la dura morrena dos veces al año,
antes y después del monzón.
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También turistas, dado que las Agencias Comerciales ofrecen la
visita a este sitio como broche de oro para sus circuitos. Lo curioso
es que el Everest no puede verse desde
aquí, dado que la masa del Nuptse lo tapa.
Se llega en una jornada de caminata desde Lobuche, o bien en cinco desde
Namche Bazar. Está ubicado sobre la morrena, protegido de la cercana
y mítica Cascada del Khumbu.
Ésta es una especie de brusca caída del glaciar. En menos
de dos kilómetros horizontales, baja 600 metros, conformando una
masa inestable y salpicada de bloques de hielo que pueden caer en cualquier
momento.
Infortunadamente, para acceder a los campamentos superiores, es necesario
remontar la Cascada del Khumbu a través de un serpenteante camino,
rezando porque la suerte esté con uno. En promedio, cada integrante
de una expedición debe atravesarla unas veinte veces, entre subidas
y bajadas.
El siguiente campamento se localiza donde nace la Cascada, en una meseta
plana y brillante denominada Valle del Silencio.
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