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Broad Peak (1999)

Ariel

Dos expediciones chilenas llegaron al Karakoram en 1999 para tentar el ascenso de esta montaña. Sus historias se entrecruzan y están indirectamente relacionadas con aquel intento de 1992, porque alguno de sus integrantes estuvieron involucrados en aquel proceso.
Por un lado, un grupo que llamaremos Expedición Independiente (para efectos de simplificar este relato) constituido por Rodrigo Vivanco, Marcelo Quiroz y Rodrigo Vial. Por otro, un equipo patrocinado por la Universidad de Santiago de Chile cuyos miembros eran Claudio Gálvez (líder), Sergio Zárate, Luis Álvarez, José Gonzáles, Rolando Muñoz y Tomislav Bucina.
Avalancha en el Karakoram. Foto: Sergio ZárateDe los diez elementos mencionados, Zárate, Quiroz y Gálvez habían estado siete años antes en el otro intento, mientras que Vivanco había sido descartado a última hora, siendo que era uno de los seleccionados. Esto hacía ver las acciones de ambos grupos bajo el enfoque de una competición no declarada aunque directa.
A la luz de los hechos que se relatan a continuación, no es posible saber cuan correcto es usar tal visión, ni tampoco se podrá saber nunca cuanto influyó esta rivalidad en la motivacion global de sus integrantes.
Ambos grupos tenían permiso para intentar la ruta normal, la misma utilizada en el primer ascenso por una expedición austríaca y la misma del intento de 1992. En base a la información disponible hoy, sólo un sudamericano había ascendido la montaña antes: el colombiano Manuel Barríos en 1984.
El 21 de mayo se reunió la Expedición Independiente en Inglaterra, mientras que el grupo de la USACH salía el 25 de Santiago. Dado los itinerarios que tenían, los Independientes fueron los primeros en entrar en contacto con la montaña, cuando llegaron el 4 de junio al base (4.900 m.) con 45 porteadores.
Sin colocar cuerdas fijas, habilitaron en una semana el Campamento I (6.100 m). El 12 de junio, justo cuando llegaba el grupo de la USACH y otras expediciones, Vial fue atrapado por una avalancha que lo arrastró 200 metros. Considerando lo serio del incidente, salió relativamente indemne dado que sólo se torció un pie.
En los días siguientes, el Cerro se fue equipando implícitamente por las once expediciones que compartían la ruta. Mientras, la convivencia entre los dos grupos nacionales era amistosa pero sin excesos, la habitual entre cultores de una pequeña disciplina de un pequeño país.
9 de julio, Campo III, 7.300 m., 20:00 hrs, Zárate y Álvarez preparando el intento de cumbre. Foto: Claudio GalvezEl 24 de junio hubo un intento general pero fue frenado por el mal tiempo. Para aumentar sus posibilidades de éxito, el equipo de la USACH optó por separarse en dos, quedando como cordada de punta Gálvez, Álvarez y Zárate. El 11 de julio se fueron al Campo III (7.300 m), pero también Quiroz, Vivanco y Vial. Como el 12 se vislumbraba bueno, todos se aprestaron para atacar la montaña.
La gente de la USACH partió a la 1.30 AM. Apenas anduvieron unos metros, Zárate comenzó a tener problemas con sus manos por el frío reinante; como no las sentía, prefirió devolverse pensando en intentarlo al día siguiente. Galvez y Álvarez continuaron y, pese a que un puente de nieve cedió bajo Gálvez en una rimaya, pudieron progresar fluidamente por una rampa de nieve y hielo.
En esos instantes los Independientes estaban empezando su jornada. El frío también le causó problemas a Vivanco; dejó de sentir el dedo mayor de su pie derecho, ya resentido de un anterior congelamiento. Tuvo que detenerse y masajeárselo hasta que amaneció. Arriba, Álvarez y Gálvez habían llegaron a un collado y tomaron la larga arista somital que conducía a la cumbre. Estaban dejando un pasamanos en una delicada pasada cuando vieron venir a tres escaladores que subían; eran Quiroz, Vial y Vivanco.
Sin problemas de ninguna clase, todos subieron a su ritmo hasta que finalmente, a las 13.00 hrs., llegó Alvarez a la cima. Después, Quiroz y Gálvez. Cuando éstos empezaron a bajar, se cruzaron con Vial y Vivanco, quienes también coronarían la cima momentos después.
Quiroz bajó muy rápido y arribó al Campo III con luz. Álvarez y Gálvez bajaron relativamente juntos y fueron ayudados por Zárate que subió a apoyarlos cuando vió que la noche se venía encima.
Luis Álvarez en la cumbre del Broad Peak. Foto: Claudio GalvezPero Vial y Vivanco, bajando separados, no pudieron alcanzar a llegar a la carpa y no quisieron forzar el azaroso descenso en la obscuridad. Sin saber nada del otro, cada uno por su cuenta hizo un vivac improvisado a 7.600 m. esperando la llegada del amanecer para bajar sin riesgo.
Noche fría y hostil, pero no eterna. Con las primeras luces continuaron hacia el III y de ahí siguieron hacia los campamentos inferiores hasta dejar la montaña el 12 de julio.
En cuanto a Zárate, ese mismo día intentó un ascenso en solitario, pero hubo mal tiempo y debió resignarse a bajar. Pudo ser peor, porque en la retirada se abrió una grieta a sus pies y quedó enterrado hasta el cuello. Después de salir por sus propios medios, bajó al base y se reunió con su grupo. Días más tarde todos ellos abandonarían el Broad Peak sin novedad.
El estilo de las dos expediciones fue muy similar. Ambas poseían su propio permiso, no usaron porteadores de altura, no usaron oxígeno, no utilizaron guías y emplearon el equipamiento habitual en una ruta compartida con otras expediciones.
El ascenso de los Independientes tuvo varios méritos. Su expedición es la más pequeña jamás realizada por chilenos a los ochomiles, considerando no sólo el número de sus integrantes, sino también el apoyo que tuvieron en la aproximación y los medios con que atacaron la montaña. Esta situación debe resaltarse aún más, porque fueron sin apoyo, se costearon todo de su bolsillo y el 100% de sus integrantes lograron la cumbre.
Por otro lado, el éxito de la Expedición USACH está íntimamente ligada a la figura de Claudio Galvez, quien ya había estado en el Gasherbrum II el 79, en el Everest 83, el Everest 89 y el Broad Peak 92, sin poder nunca compensar sus esfuerzos con alguna cumbre. Ahora obtenía una pequeña revancha que le dió renovado impulso para continuar intentando otros ochomiles en una historia que continúa en el presente..
Además, hoy por hoy, es el himalayista activo más longevo y experimentado con que cuenta el país.

Expedición Femenina al Cho Oyu 1999  Joaquín Oyarzún 2000