Cuesta encontrar cosas en común a través de las once expediciones nacionales al Himalaya que se habían realizado antes de 1999. Distintas personas, diferentes objetivos y estilos disímiles no facilitan generalizaciones, a excepción del contundente hecho que en todas ellas sólo habían participado varones.
La situación empezó a cambiar cuando Vivianne Cuq, Guía de Alta Montaña, intentó organizar un ascenso a algún ochomil. El proyecto se dilató varios años hasta que en 1999 se dieron las condiciones económicas y deportivas para llevarlo a cabo. Apoyados por el Club Alpino Italiano y con Mauricio Purto a cargo de la Producción, Cristina Prieto, Christian Cuq, Fernando Luchsinger y Vivianne Cuq (líder) se dirigieron a Nepal para intentar la ruta normal del Cho Oyu, la sexta montaña más alta de la Tierra con 8.201 metros.
El 25 de abril de 1999 arribaron al Campo Base (4.700 m.). El 27 estuvieron en el Base Avanzado (5.600 m.). El 30 de abril habilitaron el Campo I (6.400 m.). El 4 de mayo, el Campo II (7.100 m.). El 13, subieron todos al Campo III (7.600 m.) para atacar la cumbre, pero no se dieron las condiciones para realizarlo y tuvieron que esperar en este lugar varios días.
El 18 se dio la oportunidad. Los cuatro integrantes, acompañados del Guía Nepalés Pemba Sherpa, recorrieron el plateau superior y encararon la intrincada banda de rocas que los separaba del filo cumbrero. Luchsinger, Prieto y Pemba llegaron primero a las cuerdas fijas instaladas sobre esa zona y les sacaron ventaja significativa a los Cuq que venían juntos más atrás.
La verdad es que Vivianne no estaba en buenas condiciones de salud. Nunca pudo recuperarse bien de un resfriado mal cuidado y, cuando llegó a 8.000 metros, decidió regresar acompañada de Christian, su hermano. Mientras, Prieto, Luchsinger y Pemba continuaban hasta hacer cumbre a las 11.15 hrs.
Luego, se reencontraría todos en el Campo III y abandonarían la montaña en un descenso que no tuvo mayores incidentes. El 27 de mayo llegaron a Katmandú.
A diferencia de lo que había sido la norma hasta ese día, los integrantes pagaron por un cupo dentro de una expedición comercial, delegando con ello gran parte de la problemática logística y permitiendo al escalador concentrarse en la montaña. Este enfoque involucró el uso de porteadores de altura, la ayuda de Guías y un esfuerzo mancomunado con otras expediciones para la colocación de cuerdas fijas.
El ascenso femenino al Cho Oyu tiene varios méritos. Fue la primera incursión de una chilena en cualquier expedición himaláyica. Además, fue el primer ascenso de una mujer sudamericana a un ochomil. No usaron oxígeno, lo que convierte a Luchsinger y Prieto (junto con Purto y Valle) en los chilenos que han hecho cumbre a mayor altitud sin usar el vital elemento. También habla bien del nivel de este grupo el tiempo global que les tomó la escalada: tan solo un mes.
El buen manejo comunicacional y la figura de Purto en la Producción, permitiría que Cuq y Prieto pudieran juntarse otra vez algunos años más tarde, para un nuevo y más ambicioso objetivo en los Himalaya: El Everest.
Pero... esa es otra historia.
|