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Con Altura de Miras

Televisión Nacional de Chile

La serie "Chile y los 8.000" llega a su fin... por ahora.
Cho Oyu y el Everest vistos sobre la estepa tibetana. Foto: Vivianne CuqDado que todavía están frescas en nuestra memoria, se dejó intensionadamente afuera a las expediciones que se realizaron el año 2001. Es decir, la experiencia de Chilenas al Everest, el ascenso del Makalu por la UC, el intento de Joaquín Oyarzún al Cho Oyu y la expedición de la USACH al Hidden Peak.
Como punto final, la serie es complementada con este pequeño artículo que describe la situación actual del himalayismo nacional dentro de sudamérica y el mundo, con el objetivo de poder situarnos exactamente en el espacio-tiempo de la disciplina.
Para ello, primero se deben formalizar algunas ideas que ya se habían deslizado en los reportajes anteriores y que ahora son enunciadas con la finalidad de establecer un marco de referencia común, dado lo fuerte que pueden parecer algunas realidades.

De Vuelta al Colegio.

Una de las motivaciones originales para redactar la serie "Chile y los 8.000" fue mejorar el conocimiento global de la disciplina, de tal manera que la gente pudiera evaluar por su propio criterio a las actividades que vendrán en el futuro, distinguiendo lo correcto de lo errado, lo trivial de lo importante, lo noble y honesto de lo ruidoso e inútil. En otras palabras, lo que es un aporte y lo que definitivamente no lo es.
Esto se ve reforzado debido a la falta de especialización de los intermediarios que entregan la información (sean periodistas, locutores o presentadores). La colección de errores y absurdos que se escuchan al referirse a tales actividades da para escribir un libro y el problema es que, sin ser malintencionadas, generan desinformación.

Deportivamente, el Himalayismo.

Los reportajes tratan de centrarse en la crítica deportiva, dejando de lado aspectos como el desarrollo personal o el perfeccionamiento individual de quienes tomaron parte en ellas. Estos aspectos son realmente importantes pero no están dentro del ámbito planteado.
Cadena del Himalaya.Foto: Christian CuqAdemás, los juicios emitidos sólo consideran actividades hechas en los Ochomiles, quedando fuera otras expresiones del montañismo nacional.
Quien desee utilizar entonces sólo el criterio de ¿quien ha subido más ochomiles? o ¿quien ha llegado más alto? para buscar al mejor montañista de nuestro país, se equivoca de punta a cabo demostrando de paso ignorancia absoluta del tema. Porque existen en Chile varios escaladores que, sin poner un pie en los Himalayas, han resuelto problemas históricos en el ámbito nacional, sudamericano o mundial. Ellos también califican para esta hipotética galería de la fama.

Los Tiempos Han Cambiado.

Revisando las historias cronológicamente se puede apreciar como las expediciones y sus circunstancias fueron diferentes con el paso de los años. El estilo, la preparación, el grado de compromiso, el perfil de los integrantes, el número de escaladores o los costos involucrados son algunos de los detalles que evolucionaron con el paso del tiempo.
Hay varios factores que pueden explicar este cambio pero su análisis excede el objetivo final de este artículo. Aún así, someramente se pueden citar algunos, tales como la existencia de mayor información, el desarrollo de la infraestructura local, el mejoramiento de los equipos, una actitud más agresiva y, por supuesto, el creciente rol de la difusión (del cual este sitio de Internet es un buen ejemplo).
Visto así, es verdad que subir un ochomil hoy en día es más fácil... o menos difícil.
Este concepto, que los tiempos cambian, deja en claro lo injusto que puede llegar a ser una comparación entre dos expediciones cuando las condiciones que las rodearon eran demasiado diferentes. Ejemplo clásico de tal error es la pregunta ¿fue mejor la expedición de Purto el 92 que el intento al Everest en 1983?

Por Sus Obras Los Conocereis. 

La única manera de evaluar deportivamente una expedición o sus integrantes es a través de sus hechos. Es decir, los comentarios no pueden basarse en lo que dicen que van a hacer antes de partir ("vamos a subir el cerro") ni tampoco juzgarlos en base a sus capacidades potenciales explicadas después ("no lo subimos, pero eramos capaces").
Hay que remitirse a los hechos, concretos, simples y desnudos, haciéndose las clásicas preguntas: ¿subieron?, ¿por dónde?, ¿con quién?, ¿por qué ruta?, ¿cuándo?, ¿cómo?, etc.
Por eso es fundamental la transparencia y correctitud de la información que se entrega. Aquí es donde se aprecia mejor la honestidad de los expedicionarios cuando se ven enfrentados a la situación de esconder o minimizar aspectos que no les son favorables, especialmente cuando existen compromisos comerciales.
No tiene nada de malo usar oxígeno, o pagar porque un guía suba en andas a una persona, o colgarse de una cuerda fija. Lo inaceptable es utilizarlos y después callar o negarlo.

El Acto de Crear.

Por último, el respeto general para quienes han ido al Himalaya a intentar alguna montaña. Las opiniones subsecuentes expresadas en este sitio nunca desconocen o ignoran el valor personal que tales experiencias supusieron.
Aunque hoy sea más "fácil", un ascenso en los Himalaya todavía es una empresa de gran dificultad, donde quienes se plantean tal objetivo deben luchar contra variados obstáculos que van desde lo financiero a lo familiar, a los cuales después hay que agregar la problemática propia del ascenso.
Por eso, sólo por llegar al Campo Base de cualquier montaña, ya hicieron un aporte.
Nunca olvidar que el peor montañista siempre será preferible al mejor de los comentaristas, incluyendo a quien escribe estas líneas.

Joaquín Oyarzún 2000  Con Altura de Miras II