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Everest (1989)

El Mercurio

De la expedición de la Universidad Católica en 1986 emergió un líder con el deseo y la habilidad necesaria para tomar en sus manos el desafío de subir el Everest. Nos referimos a Rodrigo Jordán.
La flecha marca el inicio del Corredor Hornbein. Foto: MountainZone.comSu primer intento lo realizaría en el post-monzón de 1989. Para llevarla a cabo, reunió a un extenso y heterogéneo grupo expedicionario constituido por: Kitt Abell (estadounidense), Christian Buracchio, Ignacio Canales, Alfonso Díaz (médico), Claudio Gálvez, Christian García-Huidobro, Fernando García-Huidobro, Claudio Lucero, José Marambio (médico), Gastón Oyarzún, Juan Pardo, Tim Purcell, Nelson Rivera, Marcelo Grifferos y Rodrigo Jordán (líder).
La ruta elegida era la Arista Oeste, la cual involucraba recorrer el largo glaciar Rongbuk, llegar al Filo Oeste y salir hacia la cumbre vía el Corredor Hornbein.
Entraron por Tibet. El Campamento Base lo instalaron a 5.150 mts. y, como éste se encuentra lejos del inicio de la ruta, también armaron un Base Avanzado a 5.400 mts. y otro muy bien abastecido a 6.000 mts. (Campo I).
Comenzaron a equipar la montaña. Más arriba de los 6.400 metros establecieron una cueva de nieve, pero cuando se encontraban en ella Buracchio y dos porteadores de altura, se produjo una avalancha que la derrumbó. Afortunadamente no les pasó nada, pero luego de este incidente se descartó la ayuda de los sherpas y este emplazamiento no se usó más.
A 6.400 mts., antes del Campo II. Foto: Gastón OyarzúnEl contínuo mal tiempo demoró el equipamiento de los campamentos superiores aunque a la larga colocaron uno nuevo a 7.000 metros (Campo II).
Desde este punto, partieron el 15 de octubre Purcell, Pardo, Lucero, Galvez y C. García-Huidobro. Llegaron a los 8.050 mts. y armaron lo que sería el Campo III (o Campo V). Pardo y Purcell sólo habían subido para apoyar y se devolvieron inmediatamente, dejando a sus compañeros para intentar la cumbre al día siguiente.
Lamentablemente, en la bajada Pardo sufrió un principio de edema cerebral y debió bajar por sus medios hasta que fue atendido y recuperado por Díaz, en un incidente que fácilmente pudo no tener un final feliz.
Mientras, arriba, llegaba la madrugada del 16 de octubre. El viento nunca había parado y las condiciones no eran buenas. En esos instantes, Galvez no se sintió bien y experimentó problemas para respirar, quizás un edema pulmonar, por lo que inició el descenso sin intentar cumbre.
Lucero y García-Huidobro continuaron en su esfuerzo aunque sólo avanzaron 50 metros en una hora. Ante los hechos, Lucero optó por devolverse porque se le estaban helando los pies y no veía ninguna posibilidad real de éxito. García-Huidobro continuó una hora más, pero al final también regresó dado que no hubo mejoría climática alguna.
Este sería el punto más alto alcanzado por la expedición. Sin lamentar accidentes y todos recuperados, el grupo abandonó Nepal tras permanecer 72 días en la montaña (lo que talvez la convierta en la actividad de mayor duración realizada por chilenos en los ochomiles).
En cuanto al estilo, la expedición compró su propio permiso, no subcontrató la organización, no empleó guías, utilizó porteadores de altura, colocó cuerdas fijas, usó oxígeno y no compartió la ruta con nadie (aunque en el Base había otros grupos intentando vías distintas, tales como los italianos en la directa a la pared).
En mi opinión, se puede ver a esta expedición como un punto de inflexión en los intentos al Everest. De alguna manera, representó el fin de toda una generación de montañistas que había buscado con ahínco la cumbre de esta montaña, siendo reemplazados por nuevos escaladores que hacían suyo el desafío.
Tampoco se puede negar que tras tres intentos fallidos al Everest, el premio por ser los primeros sudamericanos y nacionales en su cumbre había subido varios grados, estableciendo de facto una carrera cuyo descenlace sería sorprendente.

Expedición CAI al Dhaulagiri 1989  Expedición CAI al Gasherbrum1990